I Concurso Microrrelatos
32ª Edición Premios El Barco de Vapor y Gran Angular
Microrrelatos
Relatos de Toledo
- por Toledo hace 5 meses
- El suicida
- No quedaban libros… formando la torre que el joven suicida había construido bajo sus pies. Esparcidos bajo el cuerpo, la sombra del ahorcado se balanceaba sobre ellos..
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- por Toledo hace 5 meses
- En el ataud
- No quedaban libros… cuando se abrió el podrido ataud. Entre los huesos un cuaderno viejo y casi carcomido mostraba aún algunas palabras: "Te perseguiré hasta tu muerte. ¡No huyas!".
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- 1
- por Toledo hace 5 meses
- En el ataud
- No quedaban libros… cuando se abrió el podrido ataud. Entre los huesos un cuaderno viejo y casi carcomido mostraba aún algunas palabras: "Te perseguiré hasta tu muerte. ¡No huyas!".
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- 1
- por Toledo hace 5 meses
- El cirujano
- No quedaban libros… que consultar y el cirujano decidió no demorar más su operación: abrir el cerebro del genio y esperar poder encontrar su mayor logro ...¡la compasión!.
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- por Toledo hace 5 meses
- El caballero
- No quedaban libros… para empezar la historia, pero el abuelo sentó en sus rodillas a su nieto y no dudo en comenzar con una voz profunda y densa: "Cuando el caballero lloró ...".
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- por Toledo hace 5 meses
- Charco de tinta
- No quedaban libros… cuando el sol apareció en la gran sala iluminando lo único que permanecía en el suelo, entre sus paredes: un charco de tinta roja espesa, densa y perfumada..
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- por Toledo hace 5 meses
- La librería perdida
- No quedaban libros… apenas en la mesa de la librería. Las gotas de lluvia habían provocado una gotera que hacía que algunas de ellas cayeran sobre el libro elegido: "Demian"..
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- por Toledo hace 5 meses
- La mesa del diablo
- No quedaban libros… encima de la mesa además de un pergamino maloliente y manchado de sangre resplandeciente a la luz del fuego. Era la sangre del último sacrificio de Belcebú..
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- por Toledo hace 5 meses
- La mesa del diablo
- No quedaban libros… encima de la mesa además de un pergamino maloliente y manchado de sangre resplandeciente a la luz del fuego. Era la sangre del último sacrificio de Belcebú..
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- por Toledo hace 5 meses
- En la celda
- No quedaban libros… en mi estantería de mi minúscula celda. Solo me quedaba mirar por la estrecha ventana a la espera de una nueva bocanada de libertad: un grito del lejano bosque..
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- 2
- por Toledo hace 6 meses
- En la mochila
- No quedaban libros… dentro de la mochila de aquel muchacho. Solo quedan su móvil con un sms recién recibido: "Te quiero pero te olvido".
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- 5
- por Toledo hace 6 meses
- La libertad
- No quedaban libros… aunque él seguía corriendo en busca de aquello que buscaba en sus páginas: la libertad de pensar, la libertad de soñar, ¡la libertad de amar!.
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- 9
- por Toledo hace 6 meses
- La memoria
- No quedaban libros… en el monasterio tras siglos de sabiduría. Ni una palabra, ni una línea. Solo quedaba la memoria del hermano Dimitrev para salvar todo el conocimiento de Dios..
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- 5
- por Toledo hace 6 meses
- El silencio
- No quedaban libros… No quedaban canciones. No quedaban colores. Ni olores, ni viento, ni brisa. Ni música, ni amaneceres, ni luna, ni nubes. Solo quedaba el silencio más absoluto..
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- 5
- por Toledo hace 6 meses
- El valle del Aleph
- No quedaban libros… en la angosta y alta torre de la fortaleza que dominaba el valle. Solo resonaba el último aullido del habitante más temido y oscuro: el Aleph..
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